El Borde De Su Manto

“Entre la gente había una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con derrames de sangre, y que había gastado en médicos todo lo que tenía, sin que ninguno la hubiera podido sanar. Esta mujer se acercó a Yeshua por detrás y tocó el borde de su manto, y en el mismo momento el derrame de sangre se detuvo. Entonces Yeshua preguntó: —¿Quién me ha tocado? Como todos negaban haberlo tocado, Pedro dijo: —Maestro, la gente te oprime y empuja por todos lados. Pero Yeshua insistió: —Alguien me ha tocado, porque me he dado cuenta de que de mí ha salido poder. La mujer, al ver que no podía esconderse, fue temblando a arrodillarse a los pies de Yeshua. Le confesó delante de todos por qué razón lo había tocado, y cómo había sido sanada en el acto. Yeshua le dijo: —Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila.” Lucas‬ ‭8:43-48‬ ‭‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Muchas veces nos han enseñado la historia de la mujer que tenía un flujo de sangre y con tan solo tocar el borde del manto de Yeshua fue sanada, y que es ese el mismo tipo de fe que debemos tener como creyentes en el Mesías. Leemos en Lucas 8:46. Las palabras de Yeshua “poder ha salido de mí”. ¿Pero, que significa esto realmente? Porque la mujer estaba tan asustada? ¿Y por qué decidió tocar justamente el borde de su manto? ¿Fue acaso esto un simple acto de fe y como había tanta gente se agarró de lo primero que pudo?

Levítico 15:25-31 nos enseña que una mujer que sufriera de flujo de sangre fuera de su periodo normal era considerara impura, el lugar donde duerme y donde se siente sería también impuro, de igual manera quedaría impuro cualquiera que tocara estas cosas y no podía llevar sacrificios al sacerdote para ser purificada hasta después de 8 días que su flujo de sangre hubiese parado. Ella llevaba 12 años siendo impura, rechazada por la sociedad, era conocida por su impureza, lo cual le impedía ir al templo, y ser parte de la sociedad. No fue un simple acto de fe, ella estaba arriesgando su vida porque sabía que Yeshua era ese sacerdote que podía purificarla y prefirió arriesgarse a ser apedreada a muerte antes de perder lo que quizás pudo ser la única oportunidad que había podido tener en 12 años de ser completamente sanada.

Cuando la palabra nos describe el borde del manto, (algunas versiones dicen “flecos”) a lo que realmente se está refiriendo es a los tzitziyot los cuales YHVH (Dios) ordenó a el pueblo de Israel a llevar en el borde de sus mantos como recordatorio de que debían cumplir la ley (Números 15:37-41). Este mandamiento sucede justo después de que un hombre fuera sorprendido rompiendo el Shabbat o Sábado el cual Dios santificó y nos ordenó a guardarlo en el 4 mandamiento. Los israelitas vestían de una manera muy diferente a los otros pueblos. Los flecos (tzitziyot) son algo que hasta el día de hoy muchos hombres y mujeres obedientes a la ley de Dios usan. Yeshua, nunca peco, por eso también llevaba estos flecos en el borde de su manto, lo cual nos da una clara vision de lo importante que es para el guardar todo lo que el padre nos ordena en su palabra. Él nos dio el ejemplo para que seamos como él (Juan 13:15).

La mujer entendía que esos flecos representaban la (Torah) ley de Dios. Tenía fe, de que con solo tocar esa señal de obediencia podía ser sanada, he injertada de nuevo a la sociedad de la cual llevaba 12 años apartada. El Pueblo del eterno es la representación de esa mujer, cuando nos aceramos a la palabra del padre, por medio de la fe en Yeshua y determínanos con corazones arrepentidos y dispuestos a obedecer, que vamos a permanecer en su palabra, somos purificados por nuestro sacerdote para volver a ser injertados de nuevo a Israel.

¿Qué pudo impulsar a esta mujer a tener tanta convicción de que tan solamente con tocar los flecos del manto de Yeshua quedaría sanada? Esto es lo que la mujer estaba escuchándolo hablar “Yeshua les contestó: —¿Acaso pueden estar tristes los invitados a una boda, mientras el novio está con ellos? Pero llegará el momento en que se lleven al novio; entonces sí ayunarán.” Mateo 9:15. Poniéndome en los zapatos de esa mujer, creo que yo también hubiere arriesgado mi vida por estar cerca de él, cuando precisamente acaba de confirmar que no iba a estar con ellos por mucho tiempo.

Esta mujer no fue la única que quiso tocar los flecos del manto del Mesías y tampoco la única que fue sanada. En Mateo 14:34-36 leemos lo siguiente: “Cruzaron el lago y llegaron a tierra en Genesaret. La gente del lugar reconoció a Yeshua, y la noticia se extendió por toda la región. Le llevaban los enfermos, y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que la tocaban, quedaban sanos.”

Existe una profesia mucho más profunda sobre los flecos. Yeshua vino a cumplir todo lo que los profetas hablaron sobre él. Pero, también nos da una perspectiva para los tiempos que estamos viviendo hoy. Durante cientos de años las 10 tribus de Israel han estado dispersas por todas las naciones. Hemos perdido nuestra identidad, hemos olvidado esa ley perfecta de YHVH que convierte el alma, ese testimonio sabio y sencillo, esos mandamientos rectos que alegran el corazón, el precepto puro que alumbra nuestros ojos. El temor a nuestro padre celestial, el cual es limpio y que permanecen para siempre (Salmo 19)

“Y vendrán los habitantes de una ciudad a otra, y dirán: Vamos a implorar el favor de YHVH, y a buscar a YHVH de los ejércitos (YHVH Tzevaot). Yo también iré. Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a YHVH de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de YHVH. Así ha dicho YHVH Tzevaot: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto(Flecos) a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.” ‭‭ Zacarías‬ ‭8:21-23‬

‭‬‬‬‬‬‬‬‬ Así como los enfermos le rogaban a Yeshua tocar esa señal de los mandamientos y eran sanos, así tú yo debemos volver a agarrarnos de esa ley (Torah) santa, de ese mandamiento justo y bueno he irnos con el leon de la tribu de Juda que vino por esas 10 tribus perdidas. EMANUEL Dios con nosotros. Y así, poder regresar de nuevo a casa con nuestro amado Rey.

“Dichosos los que ponen por obra sus mandamientos (Lavan sus ropas), para que obtengan el derecho al árbol de la vida y entren por las puertas de la Ciudad.” Apocalipsis 22:14.

Padre,
Te doy gracias por la persona que tomo el tiempo para leer este mensaje. Te ruego que si es tu voluntad le des sanacion total de su cuerpo y de su alma. Ayúdale a encontrar siempre refugio en tu palabra. Yeshua obra en su vida de una manera milagrosa, como lo hiciste con aquella mujer y todas esas personas que tocaron tus tzitziyot. En tu nombre Yeshua he orado.
Amen.

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